sábado, 13 de junio de 2009

ANDRÉS GARCÍA CERDÁN












Qué ganas teníamos de traer a Andrés García Cerdán otra vez a este blog.
Andrés, que publicó con nosotros en el primer número de Hache, es alguien en cuyos versos confiamos ciegamente; los tres libros suyos ya publicados tienen un lugar especial en nuestra biblioteca, porque tanto 'Los nombres del enemigo' (Universidad de Murcia; 1ª edición, 1999; 2ª edición, 2000), como 'Los buenos tiempos' (II Premio de poesía Ayuntamiento de Ciudad Real; Ciudad Real, 2000) o 'La cuarta persona del singular' (XIV Premio internacional de poesía 'Antonio Oliver Belmás'; Editora Regional de Murcia, 2002) son libros a los que pocos versos más vamos a poder subrayar a estas alturas.
Habíamos tenido un par de amagos de publicaciones de poemas de Andrés en distintos números de Hache pero, por una u otra razón, nunca llegaban a concretarse.
El caso es que durante este tiempo, habíamos tenido el lujo de ver algunos de sus nuevos poemas y ahora, después de la maravillosa racha que lleva en estas últimas semanas, vamos a tener que esperar sus nuevos dos libros...sí, han leído bien, sus nuevos dos libros, porque Andrés ha ganado en unas semanas el Premio de poesía del Ateneo de Alicante (con un libro que lleva por título 'Viaje al fin de la mañana') y el III Premio de poesía 'Ciudad de Pamplona' (con 'Curvas').
Y como Andrés nos quiere, nos ha mandado un poema de cada libro para que vayan abriendo boca mientras se van publicando ambos libros.
Disfrútenlos.


De "Viaje al fin de la mañana"


EL VERTEDERO HERMOSO


[Carlos]


Ungido de lenguaje,
despierto con la luz de la mañana
y digo mi palabra nueva
de cada día. Amanece
del otro lado de los límites.

Antes del folio en blanco la decía,
antes de las ideas,
antes de la escritura,
antes del libro.

Luego quise escribirla
y elegí para ello
los márgenes de todo.

Más tarde la escribí en el corazón de todo.

La acabé de escribir en el espacio en blanco
que hay en las palabras,
entre las palabras,
en lo que no se dice,
en lo que queda por decir,
en lo que de una sola forma
se dice una sola vez,
en el vacío al que los signos rotos
se precipitan,
oh ese vertedero hermoso.





De "Curvas"


RIMBAUD


En Rimbaud, andrajo luminoso, la voz se convierte en suciedad lúcida. Así nos advierte que en el ojo del culo perfecto de Venus anida una hernia y que el conocimiento de uno mismo es el árbol poético del que nos colgamos. Para ver más lejos.

5 comentarios:

Leo del Mar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Leo del Mar dijo...

Che, qué conspicuo este Rimbaud.

anticasitodo dijo...

un placer

yanis dijo...

Nunca te he leido, hoy es mi primera vez.colgados de ese arbol es como mejor se ve, gracias por se un colgao!! Suerte.

Georgina Hübner dijo...

Me ha encantado. Me parece un poesía limpia y etérea. Me apunto el nombre, pues me he quedado con ganas de seguir leyendo.
Un saludo desde Mallorca.